Detrás de FARRA: la escenografía


En el teatro del Siglo de Oro español era muy frecuente el recurso de las dos puertas. Tanto a nivel dramático como escenográfico, las dos puertas simbolizan la separación entre dos mundos, el que vemos (delante de las puertas) y el que debemos imaginar (tras las puertas). Inspirado en este juego simbólico, el escenógrafo Xavier Erra quiso crear dos puertas mágicas que pudieran aparecer sorpresivamente durante la obra. Y así fue como nació el espectacular telón de farolillos de FARRA.

‘‘A lo largo de tres meses estuve buscando todo tipo de objetos curiosos, extraños, diferentes, para construir estos farolillos y que no hubiera uno igual que el otro. Cajas, cajitas, campanas, cafeteras, tiestos… Es como si la compañía de teatro los hubiera ido encontrando por los caminos, entre ciudad y ciudad, y hubiera creado este invento de luz para iluminar su escenario.’’ nos cuenta Erra.

                                       

Además de la presencia de los farolillos, destacan también en Farra unos bloques móviles que transforman el espacio, haciendo de escalera, de pared o de gradas. Una solución sencilla y eficaz para responder a los rápidos cambios de escena de la obra.

“Tras el típico tablado del Siglo de Oro (el suelo del escenario) se encuentra una generosa grada. Pero resulta que dicha grada se separa en diferentes modulos que construyen volúmenes sorprendentes (según las necesidades de los artistas). Estos fragmentos de grada se convierte en una especie de Tangram; en un juego escénico de constante transformación, según como encajan unas piezas con otras.”

             

Otro de los retos y logros de Xavier Erra es la integración de los instrumentos y las estructuras circenses como parte de la escenografía. Los bombos sirven de taburete; el piano está pensado para romperse en una escena; hacia el final, un enorme bombo desciende del techo como un gran farolillo, dialogando con la imagen inicial de la acróbata colgada del aro.

“Para mí, la música de este espectáculo impregna y da personalidad a todo lo que le rodea. Y por lo tanto la escenografía quiere potenciar, de manera visual, la energía de esta música. Por eso mismo, los músicos no se sientan sobre taburetes sino sobre tambores. El piano (supuestamente un clavicémbalo) también participa, a su manera, en la lucha de espadas. O un enorme bombo desciende del cielo, como una luna que quiere vibrar en la escena.  Todos los instrumentos han sido manipulados estéticamente para integrarse en el desparpajo de Farra.”

                                   

La música y el circo, los dos grandes pilares de la Compañía Lucas Escobedo junto al teatro, consiguen fundirse perfectamente con la obra gracias al trabajo de todo el equipo creativo, desde la dramaturgia, el vestuario y la escenografía.

“Está claro que en un espectáculo de música y circo todo debe moverse y mutar de significado. Y aquello que servía para una cosa ahora sirve para explicarte otra.  En el proceso del diseño de la escenografía, siempre miraba de reojo al espíritu de aquellas compañías itinerantes que sacaban provecho, al límite, de los cachivaches que les acompañaban.”

En Farra, Xavier Erra ha construído un mundo fantástico a la vez que funcional, con recuerdos de aquel siglo de oro pero con aires contemporáneos.

 

Fotos del estudio de Xavier Erra cedidas por el mismo. Fotos del espectáculo por Sergio Parra (Teatro Clásico) y Gaby Mertz



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